Mostrando entradas con la etiqueta Historia de la encuadernación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia de la encuadernación. Mostrar todas las entradas

LOS LIBROS-JOYA DE ORFEBRERÍA (EDAD MEDIA)


Cristo Pantocrator con libro-joya,
s. VI, Monasterio de Santa Caterina,
Sinaí
Se toma por libro-joya (treasure binding, jewelled binding; reliures précieuses, Prachteinbände) a aquel que está decorado, mayoritariamente, por materiales preciosos como pueden ser metales (oro, plata, cobre), piedras preciosas (esmeraldas, zafiros) y semipreciosas, perlas, camafeos o marfil. Por otra parte, la encuadernación de orfebrería es aquella que tiene trabajos de decoración sobre metal, que es a los que voy a dedicar este escrito.
En ellos, el libro se convierte en una obra de arte de gran valor ya que la calidad de los materiales se junta con la calidad del trabajo (el repujado de los metales o el corte de las piedras). Eran encuadernaciones muy caras que, en la Edad Antigua y en la Edad Media, se solían realizar para libros religiosos, pertenecientes al cristianismo, sobre todo en los que se utilizaban durante la liturgia. La temática de la decoración solía ir relacionada con la temática del libro, de ahí que primen decoraciones cristianas, sobresaliendo la cruz sobre el resto de imágenes. Como era tan caras, solían ser pagadas por un monarca que luego las entregaba al monasterio o catedral. A menudo los elementos valiosos de que se componían eran anteriores a la encuadernación, con procedencias diversas, como ocurre con las placas de marfil bizantinas, que, posiblemente, procediesen originariamente de dípticos.
De igual manera se realizaron elementos decorativos nuevos para añadir a la decoración metálica. Se usaron, por ejemplo, mucho los marfiles tallados de Metz que, durante la época carolingia fue un reconocido centro productor, y los podemos encontrar en encuadernaciones coetáneas al marfil pero también posteriores. Otro elemento destacable son los esmaltes de Limoges, que vamos a ver repetidos, una y otra vez, en los libros, con modelos muy semejantes unos a otros. Los esmaltes de Limoges fueron novedosos en su época por realizar toda una escena grande en un mismo esmalte y no uniendo varios esmaltes entre sí, como se realizaba en el Rin. Sobre el siglo XIII estos esmaltes incorporaron figuras de bulto que sobresalían del esmalte, que quedaba de fondo. A veces, incluso, imitaban piedras preciosas por medio de esmalte transparente al que daban forma de cabujón.
Estas imágenes, aunque de temática religiosa, no se fabricaban en exclusiva para un libro en concreto, sino que servían para cualquiera dentro de esa temática. Las composiciones más repetidas son las de la Crucifixión de Cristo y la de Cristo en majestad.

LA HISTORIA DEL LIBRO DE RECUERDOS O SCRAPBOOKING: EL ÁLBUM DE FOTOS Y EL ÁLBUM DE RECORTES

Ahora que todo el mundo recopila sus recuerdos, ya sea en fotos en la red con orejas de gato, o en álbumes de scrapbooking llenos de flores, pegatinas y papeles varios, es bueno echar la vista atrás para saber de dónde viene toda esta locura por la recopilación de la memoria. Como suele ocurrir, lo que creemos que es una moda extraña y moderna, no es más que otra forma en que se muestran los curiosos hábitos humanos. Entre ellos está el de intentar agarrar el tiempo recopilando pequeños trozos de nuestro entorno. Ya los griegos del primer siglo D.C. tenían los "koinoi topoi", donde recopilaban tópicos de carácter general. En vez de un álbum de recuerdos, sería un álbum de ideas filosóficas: el comienzo de la locura.

CÓMO ERAN LOS LIBROS AMERICANOS PREHISPÁNICOS

Códice Madrid, en formato biombo
Con la llegada de los españoles a América a finales del s. XV, se produjo, por una parte, una mezcla de culturas que dio otro mundo diferente, enriquecedor y diverso y, por otro lado, un intento de destruir las culturas americanas preexistentes por creerlas procedentes del demonio. En esto, los españoles, cristianos devotos que veían a los americanos como adoradores del diablo, fueron implacables. Uno de los bienes culturales que más sufrió esta persecución fue el libro. Ya había habido destrucciones previas a las llegadas de los españoles, ya que las distintas culturas americanas tampoco se respetaron demasiado en este sentido, pero nada comparado con la casi aniquilación de libros que se produjo por los "bienpensantes" religiosos españoles que creían estar "salvando" a los salvajes de la condenación eterna gracias a quemar sus libros demoníacos (dice el refrán: "líbrame de las aguas mansas, que de las bravas me libro yo").

LA ENCUADERNACIÓN COPTA ANTIGUA DE VARIOS CUADERNILLOS

Si queremos conocer la historia del libro encuadernado, hay que empezar desde el comienzo, y el inicio se puede poner en las encuadernaciones coptas de varios cuadernillos. Szirmai [The archaeology] las divide entre encuadernaciones coptas de múltiples cuadernillos más o menos antiguas. Aunque parece que hay indicios de que existieron este tipo de encuadernaciones desde el siglo II, no conservamos restos de su estructura exterior hasta los siglos III-IV (por lo que son posteriores a las encuadernaciones coptas de un solo cuadernillo). Los ejemplos están formados con hojas tanto de papiro (el uso antiguo) como de pergamino (el uso moderno), y con tapas de madera, o con pasta de papiro.

LA ENCUADERNACIÓN COPTA ANTIGUA DE UN SOLO CUADERNILLO


Encuadernación de Nag Hammadi basada
en el Códice II
Códice II
Hace un tiempo hable en este blog sobre la encuadernación copta moderna, apuntando todas las posibilidades que nos ofrece esta estructura. Esta vez, voy a tratar sobre la encuadernación copta clásica ya que tenemos en la mente un tipo de encuadernación copta hoy en día que no es exactamente como fue en el pasado. Quien cose una encuadernación copta en la actualidad piensa en una estructura de varios cuadernillos cosidos con cadeneta, con las tapas cosidas (de madera) y sin recubrimiento en el lomo. Pues bien, no siempre fue así. Empezaré tratando de la estructura formada por un sólo cuadernillo y, en otra entrada, de las encuadernaciones de múltiples cuadernillos.

HISTORIA DE LAS CABEZADAS DEL LIBRO

En esta ocasión, en vez de escribir una entrada, voy a compartir con vosotros una parte de nuestro Curso online: "La cabezada (capitel del libro): vol. 1". En estas páginas hago un repaso sobre la historia de la cabezada, esos cosidos que se suelen encontrar en la zona del lomo del libro, a cabeza y a pie. Como se trata de un capítulo del curso, verás que hago referencias bibliográficas que están resumidas, y que hago referencia a otros capítulos. Si quieres seguir aprendiendo al respecto, sólo tienes que comprar el curso en el botón de "quiero el curso" que aparece tras el PDF, o desde nuestra página de Cursos Online de encuadernación, donde puedes encontrar otros temas semejantes.
¡Que disfrutes de la lectura!
OJO: Si quieres leer el PDF en formato grande, coloca el cursor sobre el texto del PDF y, a la derecha, aparecerá un cuadrado con una flecha. Clica sobre él, y el PDF se te abrirá en una ventana nueva.







EL ROLLO: DE LA ÉPOCA PRE-ENCUADERNACION A LA ERA DIGITAL

Antes de la aparición del libro encuadernado (es decir, el formado por pliegos que van cosidos entre sí), el rollo era el formato elegido para conservar los escritos. Durante muchos siglos fue el formato por excelencia pero, con la aparición de los códices encuadernados en el siglo I, empezó a perder su reinado, hasta volverse minoritario a partir del siglo V (al respecto, véase el artículo de Gonzalo, "El tránsito del rollo al códice"). A pesar de esto, no llegó a desaparecer del todo y, sin que nos demos mucha cuenta, aún hoy en día pervive en nuestro mundo digital.
En esta época, en el que el libro encuadernado compite con este  nuevo formato digital, es bueno volver los ojos al pasado para comprender que los formatos no son verdades inamovibles, y que la sociedad se acostumbra y perfecciona el nuevo formato, convirtiendo al antiguo en algo minoritario, para ciertos usos especiales.