MÁQUINAS Y HERRAMIENTAS QUE SE USAN EN ENCUADERNACIÓN ARTESANAL

Herramientas del siglo XIX
En la encuadernación manual se usan una serie de máquinas y herramientas, algunas específicas, y otras de uso más común. En muchos casos, estamos ante herramientas que llevan siglos sirviendo a los encuadernadores. Las prensas, los hierros, el telar... aparecen en  manuales e ilustraciones sobre encuadernación desde hace mucho tiempo. Aquí vamos a hacer un repaso desde esas herramientas históricas hasta las más modernas. Si estás pensando en poner un taller de encuadernación, te sirve para saber qué herramientas deberías tener y para qué las usarás. Y, si ya tienes un taller, podrás comprobar qué herramientas usan otros encuadernadores. Puede que te sorprendas de algunos usos o utensilios; nunca se sabe, por mucho que uno lleve en este oficio.
PRENSADO
Sujetar y apretar el libro son dos acciones necesarias para conseguir una buena encuadernación. Por ello, los pesos y las prensas son dos herramientas que vas a encontrar en todos los talleres. Ahora bien, hay muchos más tipos de los que te piensas.

PRENSAS HORIZONTALES
- Prensa de dos husillos / Chillas:
Prensa con las chillas puestas
Prensa de dos husillos
 Se denomina de "dos husillos" porque tiene dos zonas donde apretar, en los laterales. Se puede utilizar para decorar los cortes. No aprieta demasiado, por lo que no es de mucha ayuda para sacar cajos o dorar el lomo. Para conseguir una mayor sujeción del libro se pueden poner unas "chillas", que son unas maderas con un final biselado, muchas veces con metal, que se "cuelgan" sobre la prensa. Algunas prensas tienen el metal ya en la zona de la "boca";

- Prensa de dorado/ Prensa de sacar cajos:
Prensa de sacar cajos 
Prensa de dorado, de Plenapiel
La prensa de dorado suele tener un solo husillo central, que sujeta mejor el libro y nos permite apretar bien cuando doramos el lomo. También se suele usar para sujetar el libro mientras le cosemos la cabezada. Sin embargo, es bastante pequeña y de "mesa", por lo que no nos permite poner el libro en vertical (por ejemplo, si queremos decorar los cortes de cabeza y pie de un libro), y no soportaría bien los martillazos cuando sacamos el cajo. Por eso existe una versión mucho mayor, también de un solo husillo central, pero mucho mayor y sujeta sobre un mueble. A esta prensa se la denomina "prensa de sacar cajos porque es la que se suele usar para este trabajo. Pero esta prensa, en realidad, sirve para cualquier cosa: serrar el lomo, dorar, decorar el cajo...

- Prensa americanaPrensa para decorar cortes:
Prensa de decoración de cortes
Prensa americana
Son mucho más desconocidas que las anteriores, ya que se usan para algunas técnicas muy precisas. La prensa americana se utiliza en las encuadernaciones a la americana. Tiene dos zonas de prensado, una más arriba y otra más abajo, para poder encolar el lomo a la "americana", doblando los cuadernillos hacia un lado y hacia otro, sin tener que andar subiéndolos y bajándolos en la prensa. Hasta hace poco se vendía en España, pero ahora sólo se puede conseguir en EEUU. En cuanto a la prensa para decorar cortes, es una prensa de dos husillos preparada para hacer una decoración de corte "oculto", que sólo se ve cuando plegamos los cuadernillos. Si quieres saber más sobre la decoración de cortes, puedes leer lo que he escrito en el blog al respecto, y si quieres aprender la técnica, tienes nuestro curso de decoración de cortes. Se vende en Inglaterra, donde aún se usa esta decoración.

PRENSAS VERTICALES
- Prensa a maneral / prensa de percusión:
Prensa a maneral, de Amillo
Prensa a percusión, de Amillo
Una de las prensas más necesarias en encuadernación. Las prensas verticales son las que se usan para meter el libro o las tapas, tras haberle echado cola, para que no se comben los materiales con la humedad del adhesivo. Cuando compramos una nos interesa el tamaño de la superficie de la placa (es decir, qué alto y largo puede ser el libro o tapa que metamos en ella), y la "luz", es decir, cuánto sube la placa superior de la prensa, que implica el ancho de los libros que metamos y el número de ellos. Si tienes un número grande de pedidos, deberás trabajar con una prensa a percusión (las que tienen un volante para apretar), la más grande, para poder dejar prensando varios libros al mismo tiempo. Las pequeñas prensas a maneral, que casi no tienen "luz", son más decorativas que útiles. Así que, antes de comprar una, mira a ver las necesidades que tiene o va a tener tu taller.

OTROS PRENSADOS
- Tableros / pesos y pesas:
Planchas y pesos sobre tableros,
mientras secan unos libros
Tablas de madera contrachapada
 Los tableros de madera, contrachapados, sirven para proteger el libro mientras lo sometemos a presión. Es mejor que estas maderas tengan algo en los laterales para que no se estropee las tapas del libro, ya sea colocándole un papel pegado (liso) o comprarlo con un acabado liso. La importancia de esa superficie lisa es para que las vetas no se marquen sobre los materiales cuando los presionemos. La forma más común de presionar el libro mientras seca es ponerle encima un tablero y, encima del tablero, un peso. Por eso, los talleres de encuadernación están llenas de antiguas planchitas de hierro. Nosotros solemos tenerlas a la venta, ya limpias y tratadas con antioxidante, para que no den problemas.

- Marcado de los nervios del lomo:
Antenellas o entenallas
Enganches para acordelado
Para que se noten los nervios del lomo le podemos dar con la plegadera, o podemos usar otras herramientas. La más conocida es la "antenella", "entellana" o "antenalla", que es una especie de alicate con las puntas planas. Menos común es ver el tablero de clavijas que se coloca en los laterales de la prensa para "acordelar" los nervios. Yo sólo lo he visto vendiéndose en Inglaterra.

 - Sargentos / Pinzas:
Sargentos sujetando el libro
Pinzas sujetando una encuadernación
japonesa antes de punzonarlas
A veces necesitamos prensa el libro pero, al mismo tiempo, tenemos que manejarlo. En estos casos nos son muy útiles los sargentos y las pinzas grandes para papel. Por ejemplo, si tenemos que decorar los cortes del libro con el estilo de los "papeles al agua", es necesario el uso de sargentos para prensar el corte y poder coger el libro al mismo tiempo. Cuando la gente está empezando en encuadernación, usan las pinzas de papel para sujetar los cuadernillos en todo momento. Yo sólo las recomiendo para usos muy específicos, como cuando tenemos que sujetar el libro para realizar los agujeros de una encuadernación japonesa, que atraviesa todos los cuadernillos al mismo tiempo. Pero, si quieres hacer una buena encuadernación, no puedes trabajar sin unas buenas prensas.

- Rodillo / Baren:
Baren
Rodillo
En mi caso, yo uso el rodillo, por ejemplo, cuando quiero preparar una tela para encuadernar (mira la entrada donde hablo de ello); también para extender pintura o tinte (cuando tinto el hilo de coser, o el corte del libro...).  El baren también sirve para presionar y pintar, pero nos es útil cuando estemos usando un grabado o sello que queramos poner sobre el material.

Pulido / Bruñido:
Bruñidor de vidrio
Piedras de ágata
A veces, necesitamos que la superficie del material quede totalmente plana o brillante. Para ello están los pulidores o bruñidores. Cuando he tratado del dorado, ya he hablado de los bruñidores metálicos, con los que se aplanan la piel (por ejemplo, cuando hacemos una encuadernación a media piel, y bruñimos la piel justo donde pondremos encima la tela o papel). Hay otros momentos en que también se pule una encuadernación. Así, los cortes dorados o el dorado sobre la piel se puede pulir con la piedra de ágata; y el corte del libro o la cofia, se puede bruñir con un bruñidor de vidrio.

- Martillo / Mazo:
Mazo de sentar costuras
Martillo de zapatero
 A veces, más que prensar, debemos golpear el libro. Esto es así, sobre todo, cuando trabajamos con el lomo de los cuadernillos. Así, con un martillo de zapatero, sacamos la media y el cajo en el lomo, a base de golpearlo. En cuanto el mazo de madera, lo usamos para "sentar costuras", es decir, ir golpeando (menos fuerte que antes) los cuadernillos mientras cosemos, para que el papel no se levante mientras lo cosemos a las cuerdas del lomo. Yo también uso el mazo cuando tengo que colocar el cuerpo del libro en una prensa, golpeándolo suavemente, hasta que el lomo (o el corte) quede totalmente en horizontal.

- Estampación de golpe (cincelado):
Troqueles
Rueda de cincelado, en Curtidos
Carrasco
El cincelado es una de las formas más antiguas de decorar la piel. En estos casos, se humedece la piel y se forma el dibujo por medio de presión. Podemos encontrar estos troqueles por separado, o en una rueda.
Podemos usar como troqueles otros productos: plancha de cinc, formas en madera... y, en vez de darles con un martillo, lo presionaríamos metiendo la piel y la herramienta en la prensa.

- Espátula de cucharita:
Espátula de cucharita, en Elrejononline
Sirve para amoldar los finos trozos de piel en la decoración de mosaico. Es una herramienta difícil de ver, y muy poco usada, pero recomendable a aquellas personas que quieren hacer trabajo finos con piel.

PLEGADO Y CORTE
Plegar y cortar son dos acciones básicas en encuadernación. Por ello, muchas de nuestras herramientas se han especializado en trabajos muy específicos.

PLEGADOS
- Plegadera:
Plegaderas de metal, hueso,
madera, teflón...
Plegadera de teflón, con marcador de nervios,
en la zona posterior
Es la segunda mano de un encuadernador. Nos sirve para plegar pero, además, marcamos el hendido de la franquicia, "matamos" los cantos, apretamos el material tras pegarlo... Hay que saber escoger bien la plegadera con la que vayamos a trabajar. Las de madera son grandes, y sirven, por ejemplo, para plegar los papeles cuando formamos los cuadernillos, o para asentar los cuadernillos (al igual que si fuera un mazo de asentar los cuadernillos, es decir, ir apretándolos según vamos cosiendo); las de hueso son las más normales, con las que se suele trabajar; las de teflón nos sirven para apretar ciertos materiales sin que salgan brillos (así, cuando trabajamos con tela o piel); y las de metal, con punta, que nos sirve para llegar a lugares de difícil acceso o para formar la "cofia" en una encuadernación en piel. En algunas tiendas venden como plegadera de teflón una versión de peor calidad, en un plástico peor cortado, y con una zona posterior para marcar los nervios del libro. Yo no recomendaría trabajar una buena piel con esta plegadera, la dejaría para materiales plastificados y poco más.

Hendidora
- Plegadora / Hendidora:
Plegadora con plegadera
Cuando queremos plegar de forma escuadrada, y a una medida determinada, vamos a tener que usar una plegadora o hendidora. Solemos denominar "plegadora" aquella herramienta que tiene una zona de hendidos sobre una plataforma. Colocamos el papel encima, y luego pasamos la plegadera, aprentándola, ajustando el papel al hendido elegido. La hendidora, por contra, solamente tiene una zona hendida en la mesa, y encima línea de hendido, que se aprieta sobre el papel o cartulina. Este último es mucho más fiable que la plegadora. La primera sólo la recomiendo cuando se tiene que viajar con la mesa de plegado. Además, las plegadoras pueden tener una cizalla incorporada, lo que la hace en un buen acompañante de viaje, si necesitamos movernos con nuestra mesa de trabajo. En su contra, además de no escuadrar tan bien como la hendidora, es que está dividida en pulgadas (cuando dice que también tiene centímetros, es meramente ornamental, ya que los hendidos siguen las medidas de las pulgadas, por lo que no sirven básicamente para nada). En encuadernación se suelen usar estas hendidoras cuando trabajamos en encuadernaciones que necesitan plegados especiales (no en el centro), como en encuadernaciones japonesas o cuando trabajamos con escartivanas plegadas.

- Borneador
En las encuadernaciones de lomo redondo, hay que poner una cartulina (estracilla) redondeada en el lomo. Hay varias formas de redondear esta estracilla. Una de ellas es usar un borneador, que suele venderse con tres anchos distintos. Consta de una zona hundida, donde se coloca la estracilla, y un trozo de madera, que se pone encima. De esta manera, se fuerza a la estracilla a coger la forma adecuada.

CORTES
No voy a ahondar mucho en todas las herramientas que hay para cortar, ya que lo he tratado en otra entrada del blog donde hablo sobre cómo se corta y troquela el papel. En este caso, trataré de más materiales y, por tanto, de más herramientas.

- Cizalla:
Cizalla de palanca, con escuadra
Cizalla pequeña
Tener una buena cizalla es primordial cuando trabajas en encuadernación. Con ella no sólo escuadras (cortas en ángulo recto) todo tipo de materiales cubrientes (papeles, telas, materiales plásticos...) sino también el cartón. Una cizalla pequeña, que venden como herramienta de oficina, cortará papel, pero no cartón, por lo que es inservible para nosotros. Sólo te tienes que fijar en el número de papeles que puede cortar juntos. No te dejes engañar por aquellos que ponen papeles de 80 gr, muy finos, para que parezca que cortan más. Fíjate también que tenga una guía de escuadra, absolutamente necesaria. Si vas a tener trabajos pequeñitos, sin corte de cartón (como en scrapbooking), te puede servir una pequeña cizalla, con el corte de la cuchilla en horizontal.

- Guillotina:
Guillotina de mesa
Guillotina de volante
La guillotina sirve para guillotinar (refilar) el cuerpo del libro. En Hispanoamérica hay lugares donde "refilan" los libros, no así en España, por lo que es una herramienta imprescindible en un taller español. A la hora de comprarse una, y dado su alto precio, hay que tener muy en cuenta el tipo de libros que vayamos a refilar. Nos interesa la "luz" de la guillotina, es decir, el grueso del libro (número de hojas) que se pueden cortar en ella. La cuchilla corta los papeles de arriba hacia abajo, como la cizalla, por lo que, básicamente, estas dos herramientas se diferencian por el número de hojas que pueden cortar al mismo tiempo.

- Ingenio
Ingenio de sobremesa, en horizontal
Ingenio en vertical, en
la prensa de sacar cajos
Otra herramienta que sirve para cortar (refilar) el bloque del libro, como la guillotina. En este caso, la cuchilla corta las hojas en horizontal, y no al mismo tiempo, sino poco a poco. El corte que se consigue de esta forma es mucho más "fino" que con la guillotina. Lo recomiendo cuando vamos, por ejemplo, a dorar los cortes del libro, ya que el corte queda muy bien hecho y no hay que lijar tanto. También nos sirve para cortar el bloque del libro si está ya con las tapas puestas, como en una encuadernación copta sin ceja.


- Risclado:
Cepillo metálico sobre chapa de risclado.

Chapa metálica, para risclar
Risclar es la acción de deshilachar las cuerdas que hemos puesto en el cosido del lomo, antes de pegarla a los laterales del cuerpo del libro. Para proteger los cuadernillos, colocamos una chapa metálica, que suele tener una abertura en uno de sus lados, por donde introducimos las cuerdas. El deshilachado se puede hacer con un cepillo metálico, pero también con otras herramientas, como el punzón o el rejón. No es bueno usar otras herramientas más cortantes (como el cúter), ya que lo que queremos es deshilachar la cuerda, no cortarle todas las hebras. Algunas hebras se van durante el risclado, y así se rebaja el bulto que dejaría la cuerda, pero hay que dejar algunas de ellas, para pegarlas en los laterales. 


- Chiflado:
Cuchillos ingleses (y una chifla francesa)
Chifla francesa
Chiflar es rebajar el grosor de la piel. Es muy importante cuando se trabaja con piel ya que, cuando cubrimos el material, hay ciertas zonas donde la piel tiene que ser muy fina. Así, se chifla (rebaja) en la vuelta de la piel (la parte que va en la ceja), cuando vamos a poner mosaicos o bajorelieves, en las charnelas... Además, el chiflado es un trabajo que lleva tiempo y que es complicado (una piel muy fina se puede terminar rompiendo). Por ello, deberemos escoger bien el tipo de chifla que se nos da mejor. Hay varios estilos de chiflas. En mi caso, uso una chifla de mano para el rebaje más grueso (aquí puedes ver un vídeo de cómo la uso), y termino pasando la chifla francesa.
Chifla de mano
Schärffix
Cuando hay que rebajar mucha piel, el encuadernador suele usar la Schärtffix, que es una cuchilla colocada sobre dicha herramienta. En este caso, en vez de pasar la herramienta sobre la piel, pasamos la piel sobre la herramienta. Con la Schärtffix podemos rebajar la tira del borde, pero es más complicado usarla si queremos rebajar zonas más concretas. Por ello, aunque existen máquinas para quitarnos el trabajo más duro, siempre vamos a tener que usar una chifla de estilo francés (con mango y punta redonda) o un cuchillo inglés (con punta biselada, inclinada hacia un lado).
Piedra litográfica
Piedra de afilar
Además de las chiflas, cuando vamos a rebajar la piel vamos a necesitar una superficie donde colocarnos y un instrumento para afilar las cuchillas (con el cepillo de carpintero, se usan cuchillas de usar y tirar, que no hay que afilar). La superficie donde nos pongamos tiene que ser muy lisa, por lo que solemos utilizar antiguas piedras litográficas para este trabajo. Pero también te pueden servir una mesa de mármol bien pulida. En cuanto a la afiladora, suelen vender la "piedra de Arkansas".

- Cortaesquinas:
Cortaesquinas de Bodoni
Cortaesquinas con medida
Uno de los cortes qué más veces vas a hacer cuando encuadernes, es el rebaje del material cubriente en las esquinas, para que no ocupe mucho cuando lo peguemos en la parte posterior de las tapas. Hay varias formas de cortar estas esquinas. Para los más "manazas", existen guías de corte. Yo nunca he usado una, pero eso ya es cuestión de gustos (y de lo que confíe uno en su buena mano).

Bisturí
- Corte recto (cúter / bisturí):
Cúter
Muchas veces, no vamos a poder usar la cizalla para realizar los cortes rectos. En estos casos, optaremos por un buen cúter, o un bisturí. Y recalco la necesidad de un buen cúter, porque a mí ya se me estropearon unos cuantos materiales por usar uno en malas condiciones. A mí me va muy bien con el cúter Olfa, a buen precio y buen corte. Uso el cúter, por ejemplo, cuando remato el tamaño de las hojas de guarda ya pegadas, o cuando tengo que cortar un trozo de material demasiado grande, que no entra en la cizalla. En cuanto al bisturí, es como un cúter mucho más "fino", que sirve para realizar cortes muy precisos, como cuando cortas los fragmentos de un mosaico en piel, o como cuando realizas una portada con incisiones.
Guía de corte
Corte de paspartú
Existen también guías de corte para estos cortes rectos. Yo siempre he usado el cúter apoyado en la regla pero, si no te fías de tu mano, puedes optar por una guía de corte escuadrado, o un corte para paspartús. Las guías de corte para paspartús pueden ser más pequeñas (como la de la imagen) o más grandes, y nos sirven para cortar con precisión un rectángulo dentro de una cartulina. Son de utilidad para los que suelen trabajar con imágenes encuadradas (como los artistas o los museos).

- Corte circular:
Guía de corte circular
Compás de corte
Un corte más complejo es el circular. En estos casos, o usamos alguna tapa o cualquier cosa circular como plantilla, o usamos una guía de corte circular. Básicamente, hay dos tipos de guías: una que se sujeta por ventosa, y otra que se clava (el compás de corte). Este último nos sirve solamente si la zona centra del corte no se va a usar (y que queda con la marca de la punta del compás). Yo la he usado, por ejemplo, al hacer una ventana redonda en una portada, o en una encuadernación completamente redonda.
Cuchillo giratorio para repujado
de piel
Un cuchillo especial para curvas es el que se usa en el repujado de piel. Cuando repujamos, necesitamos primero cortar la flor de la piel, para poder luego darle volumen. Para hacer esto se usa el "cuchillo giratorio", que se coloca en un dedo, y con el que vamos abriendo la piel siguiendo el diseño que hayamos escogido.



 - Taladrar
Punzón

Se trata de un corte realizado en perpendicular, atravesando todos los papeles en una zona en concreto.
Remachadora Vulcan
La herramienta más básica para abrir los agujeros para coser los cuadernillos es el punzón. Para abrir los agujeros siempre en el mismo lugar, podemos ayudarnos de una "cuna" o "cama" para los cuadernillos, que es un instrumento con agujeros abiertos por donde introducimos el punzón. En mi caso, como abro muy pocos cuadernillos de esta forma, siempre me construyo una plantilla a mano.
Husillos para la remachadora
Cuando queremos poner remaches (por ejemplo, si queremos colocar una goma) o un cierre metálico, usaremos una remachadora. Yo uso la marca "Vulcan", que se sujeta a la mesa y tiene varios husillos que puedes cambiar, dependiendo de lo que quieras hacer (si abrir el agujero, colocar un remache, poner un cierre...). Tanto la remachadora como los husillos son caros, por lo que es conveniente que te decidas por esta herramienta si realmente la vas a utilizar. También tienes que tener en cuenta el tamaño de lo que vaya taladrar ya que, si el agujero está muy lejos del canto, hay que comprar una remachadora con un "cuello" más largo.
Encuadernadora de canutillo
Máquina "Cinch", muy usada en scrap
Además, una última forma de perforar que se suelen usar son las "multiperforadoras", que realizan varios agujeros al mismo tiempo, formando una línea. A estas máquinas se las suele denominar "encuadernadoras", y sirven para abrir los agujeros por donde se introducen los canutillos u otros cierres metálicos o de plástico. Es común su uso en papelerías, o en trabajos de scrap, pero no en talleres de encuadernación, donde se prefieren otros formatos de encuadernación más duraderos. Para cada tipo de cierre hay una máquina en particular por lo que, si quieres tener una en tu taller, debes decidir antes qué acabado es el que vas a utilizar.


Tijeras medianas
- Tijeras / Sierras:
Tijera pequeña, de plata
Unas buenas tijeras son absolutamente necesarias. Yo ya he hablado de mi "kit de disección", que tiene unas tijeras perfectas, tanto por su corte, como por su tamaño. Con unas tijeras de tamaño medio cortaremos los materiales en un primer momento, antes de medirlos. Es decir, en encuadernación solemos tener las telas o el papel en rollo o en tamaños grandes. Con las tijeras cortamos un trozo, que luego escuadraremos con el cúter o la cizalla. Además, es bueno tener unas tijeras pequeñas, para cortes más precisos. Así, cuando tenemos que cortar los bordes de unas cabezadas, o quitar unos pequeños trozos de piel o tela que nos sobra al encuadernar, es mejor hacer uso de unas pequeñas de punta muy fina y pequeñas, que nos ayude a hacer cortes muy pequeños y precisos.
Tijeras para cortar cartón
Mini sierra circular
A veces, el material demasiado grande es también demasiado grueso. Eso nos va a suceder con el cartón, que tendremos que cortar antes de escuadrarlo en la cizalla. Antiguamente se usaban unas tijeras enormes para ello. Sin embargo, hoy en día son difíciles de conseguir. Para estos menesteres, yo uso una minisierra circular, que corta el cartón en un momento, sin problemas. La minisierra la venden para cortar madera, pero nos sirve para el cartón. Las puedes encontrar con enchufe o con batería. Ésta última me parece mucho más cómoda y es la que yo uso.

- Mesa de corte:
No somos nadie en este trabajo sin una mesa de corte. Gracias a ella, podemos cortar los materiales sin estropear la mesa. Por (mala) experiencia propia, te recomiendo que no pongas sobre la mesa de corte nada que esté caliente (como el hornillo de dorar), ni lo limpies con productos muy agresivos. La mesa de corte parece que durará para siempre, pero no aguanta ni el calor ni los disolventes.

SERRADO, LIJADO, ESCOFINADO

 - Serrucho, sierra:
Arco de sierra
Serrando el lomo de los cuadernillos
La sierra (o serrucho) se usa para abrir todos los agujeros del lomo de lo cuadernillos al mismo tiempo. Se diferencian en que el serrucho es una pieza entera de metal, mientras que la sierra de arco tiene la zona afilada por un lado y el aparato de la sierra por otro. Yo prefiero cómo sierra el serrucho, pero la sierra nos permite cambiar la hoja cuando pierde el afilado, y no toda la herramienta (como nos sucede con el serrucho).


 - Rejón:
Herramienta también muy utilizada. A veces se usa para cortar y a veces para raspar ya que, aunque tiene una punta metálica, no corta tanto como un cúter. Con el rejón, por ejemplo, raspamos los restos de pegamento seco del lomo, cuando vamos a reencuadernar un libro, y también cortamos los hilos del cosido. Es, por tanto, básico cuando hagamos reencuadernaciones (un trabajo muy común en un taller de encuadernación).


Portalijas, de El rejón
- Lijas:
Distintas lijas con diferentes numeraciones
Se suelen usar para quitar las "rebabas" del cartón o el papel tras cortarlo, igualar el lomo antes de ponerle el material cubriente, o preparar el corte del libro antes de decorarlo. Hay que escoger una lija media o fina, y hay que tener dónde colocarla. Existe una herramienta llamada "portalijas", donde se sujeta, aunque también puedes hacerte una, por ejemplo, pegando varios cartones rectangulares de un tamaño que se coja bien.

 DORADOS
Pomazón, cuchillo y polonesa
Ya he tratado sobre las formas de dorar en otra entrada, así que aquí hablaré de las herramientas más comunes, sin ahondar demasiado en el tema. Si vamos a "dorar a la hoja", es bueno que tengamos un conjunto formado por pomazón (cojín donde poner la hoja), cuchillo (para cortar la hoja) y polonesa (brocha fina y alargada, con la que se coge la hoja y se pone). El pomazón suele ser bastante caro, así que podemos optar por hacernos el nuestro, con piel, un acolchado, y pergamino para colocar como "cortavientos" alrededor. Esta técnica de dorado es recomendable solamente para gente que lleve tiempo en el oficio, y que tenga "buena mano", porque es la forma más complicada de dorar.
La mayoría suelen dorar con calor, con oro o con foil. Básicamente, necesitaremos un componedor (para colocar las letras), florones (hierros con distintos dibujos)  ruedas (para decorar líneas o dibujos largos), paletas (para la zona del lomo), arquillos y tronquillos (para hacer dibujos con líneas y rectas), bigoteras (líneas con un pequeño dibujo, para separar líneas de texto en el lomo), esquinas (para encuadrar los textos del lomo)... Los hierros son un material muy caro, por lo que es conveniente tener muy claro el tipo de decoración que vas a usar (más o menos clásica, de una época u otra...) para escoger bien tus herramientas.
Componedor normal, con tipos ya puestos
Componedor a la china, de Aldo grabados
Componedor universal
Tipos
Si vas a poner texto, puedes optar por un componedor normal. Pero, además, tienes algunos especiales: el componedor de dos líneas (para colocar dos líneas al mismo tiempo), el componedor a la china (para poner líneas por separado), o el componedor universal, que sirve para para colocar "tipos" de distintos tamaños. El "tipo" es la letra por separado que, dependiendo del tamaño de la letra, viene con una numeración distinta. Comúnmente, vas a necesitar unos tipos más pequeños (para el lomo) y otros medianos o grandes (para la tapa). Además, tienes que pensar el tipo de letras que vas a poner, más decorativas, o más formales. Un conjunto de letras es muy caro, por lo que es una de tus mayores decisiones.
Además, tienes que tener en cuenta de que los tipos para dorar a mano no son iguales que los de dorar a volante. Un volante es una máquina que te permite dorar al mismo tiempo una zona mayor, a un mismo tiempo. Es conveniente, por ejemplo, si vas a hacer tapas estampadas para encuadernaciones, o vas a poner decoraciones grandes en las tapas. Es una máquina muy cara, por lo que hay que tener muy claro que la necesitarás. En mi caso, le pedí a Aldo grabados que me hiciera una "rama" especial. La rama es donde se colocan las letras para luego ponerlas en el volante de dorar. Mi rama es de un tamaño que me permite poner tipos de dorar a mano en un volante. Pero, como ya digo, a mí me lo hicieron de forma particular, no es algo que haya en el mercado.
Florones colocados mientras se calientan
Florones como punta de pirograbado
En cuanto a los florones, lo más normal es encontrarlos vendiéndose con un mango de madera, o solamente la zona del hierro. Para calentar estos hierros vas a necesitar un hornillo, que suele ser eléctrico (antiguamente se usaban de gas, que parece ser que calentaban de una forma más equilibrada). Es conveniente que el hornillo tenga alrededor una zona donde sujetar los hierros en horizontal (nada de ponerlos en vertical, ya que se estropea el dibujo). Además, últimamente, han aparecido en el mercado florones como puntas de un pirograbado, lo que permite gastarse menos cada vez que necesitemos comprar uno, y que el calor esté siempre a la misma temperatura en la herramienta.
Pirograbado con ajuste de temperatura
Rodillo eléctrico para dorar el corte del libro
El pirograbador es una máquina que se suele utilizar para decorar la madera quemándola. Como la madera se quema a mayor temperatura que el papel o la piel, necesitamos que nuestro pirograbador tenga ajuste de temperatura, para colocarlo algo más bajo, en función del material en el que vayamos a realizar la estampación. El pirograbador nos permite usar dibujos ya prehechos (como los florones de los que ya he hablado) o dibujar a mano (con una punta más o menos fina). Puedes leer la explicación en PDF de cómo uso yo el pirograbador en algunas de mis encuadernaciones. Otra herramienta útil (aunque cara) es un rodillo eléctrico con el que se doran los cortes de los libros.

MEDIDAS
Trabajar con unas medidas precisas es muy importante para conseguir una buena encuadernación. 
Escuadra
Regla
Básicamente, vamos a necesitar una regla y una escuadra, sin son grandes y metálicas, mejor. Grandes, porque muchas veces vamos a tener que medir fragmentos de 50 cm o más. De metal, porque trabajaremos cortando con cúter, por lo que las de plástico se podrían estropear.
A veces usaremos una "escuadra de tacón", que es una escuadra que tiene una zona elevada en uno de sus lados y que nos sirve para tomar medidas cuando trabajamos con un material grueso (cartón, madera...), o cuando necesitamos escuadrar cuando el libro está metido en la prensa.
Compás de dos puntas
Micrómetro
Otra herramienta de medir, muy usada, es el compás de dos puntas. Con el compás podemos tomar una medida precisa y repetirla las veces que queramos (por ejemplo, para dividir a lo alto un lomo), realizar una línea paralela al corte de la tapa (por ejemplo, para marcar donde realizaremos un marco con una rueda), o mediremos el ancho del lomo de una encuadernación holandesa (y, con el compás, también marcaremos dónde debemos poner la tela o papel que va en la tapa). En cuanto al micrómetro, nos sirve, por ejemplo, para saber cómo de grueso es nuestro cuadernillo (y, así, escoger el hilo adecuado, tal y como expliqué en la entrada sobre los tipos de hilos), o para saber el grosor de todos los materiales que vamos a pegar (y, de esta forma, calcular mejor cuánto espacio tenemos que dejar para ellos en una franquicia o a la hora de hacer una caja).
Un último utensilio de medición precisa que recomiendo es tener o hacer una caja para medir libros. Se trata de una caja abierta, con una escuadra contra la que apoyamos dos de los lados del libro, y un tercer lado que se mueve sobre una regla. Gracias a esta caja, podemos saber cuánto mide el libro en su zona más larga o ancha. Eso va a ser muy importante saberlo, sobre todo, si vamos a realizar una caja o estuche a un libro antiguo (que no tiene unas medidas idénticas en cada uno de sus lados). Yo sólo la he visto a la venta en University Products, pero la podemos construir nosotros (existe un manual en inglés en la red, aunque ahora no tengo el enlace).

COSIDO
Agujas de punta roma
Aguja curva
A la hora de escoger, es importante la elección de nuestras agujas. Para las encuadernaciones más comunes escogeremos las agujas rectas, de punta roma (más gruesa que las normales). En otras ocasiones, sin embargo, será mejor usar una aguja curva (también de punta roma y más gruesa de las normales). La aguja curva te será de utilidad para ciertos cosidos como, por ejemplo, las cadenetas de una encuadernación copta. También es interesante que tengas una aguja con un "ojo" grande para coser con tiras de cuero.
Telar con brazos laterales
Telar con los brazos laterales apartados,
en Artemiranda
En cuanto a los telares, aunque se puede coser con él, se vuelve necesario si se quiere hacer un buen cosido con cordel o cintas en el lomo. A la hora de comprarlo, hay que tener en cuenta el tamaño de los libros que se van a encuadernar, ya que hay telares de distintos tamaños. El libro te tiene que entrar, de largo, entre los dos brazos que tenga tu telar. Si vas a trabajar con libros muy grandes, te recomiendo un telar con los brazos apartados, donde podrás colocar libros mucho más largos que con los otros. En este caso, el problema nos lo causaría si el libro fuese muy largo y demasiado ancho (ya que terminaría tropezándose con los brazos. Si te vas a encontrar, por ejemplo, con una restauración de un cantoral, hay que ver qué telar se ajusta mejor a estas necesidades especiales.

BROCHAS, PINCELES

Brocha de punta redonda
Brochas y cepillos japoneses
Las brochas son unas herramientas a las que se le da mucha utilidad en el taller. Lo más común es extender la cola con una brocha de palo largo y punta redonda. El engrudo lo podemos echar con esta brocha o con una plana de estilo japonés, que distribuye muy bien el producto. Con las brochas de pelo de caballo, muy suaves, limpiaremos los restos de porquería que haya en los libros (si estamos restaurando el libro, toda esa "porquería", son restos que se deberían guardar en un sobre, ya que son parte de la historia del libro). Como este tipo de brochas son caras y difíciles de conseguir, podemos reutilizar una brocha de barbero, que es bastante semejante. Y los pinceles, más o menos gruesos, nos sirven para echar colas en zonas más pequeñas (el lomo, pegar la cabezada o colocar la cinta...) y también para pintar. En cuanto a echar una capa de barniz, yo prefiero hacerlo con un rodillo, ya que las brochas o pinceles dejan rastros de las cerdas sobre el acabado, mientras que el rodillo deja un acabado liso y muy fino (lo justo y necesario para las tapas de un libro). Además, para pintar o dar acabados, tenemos otras herramientas como muñequillas (tintan o barnizan muy bien), esponjas (decoración de cortes, marmoleado de una piel), escobillas (piel a la española, papeles al agua)....

Cómo hacer una muñequilla


DECORACIÓN DE PAPELES
Peines para papeles al agua
Bandeja para papeles al agua, con zona
de escurrido
No todos los talleres hacen papeles decorados propios. Si quieres fabricar papeles al agua, necesitarás una buena bandeja y, si quieres, algún peine adaptado a las medidas de dicha bandeja. Además, una bandeja de este tipo te servirá para otros usos como, por ejemplo, lavar papel o reintegrarlo, o teñir papeles o telas por inmersión (por ejemplo, para envejecer materiales con café).
Secadero de papeles
Por último, tanto si tintas o pintas tus papeles, como si los haces, o los restauras, es bueno que tengas un secadero de papeles. Como es una herramienta muy cara, ya he explicado en otra entrada de este blog cómo te puedes fabricar el tuyo propio. Un secadero te permite que seques los papeles en horizontal (si los cuelgas, se te pueden romper, o se te formará una arruga, muy complicada de quitar), en poco espacio (si lo intentas secar sobre una mesa o sobre el suelo, en cuanto tengas unos pocos papeles, descubrirás que te falta espacio para colocarlos).
Además de los papeles al agua, podemos decorar nuestros papeles con otras técnicas como la serigrafía (donde necesitaríamos las herramientas asociadas con esta forma de pintar), los sellos (que podemos comprar o hacer nosotros mismos, que también tiene sus propias herramientas), las plantillas de estarcido (que, igualmente, se pueden comprar o hacer), etc.

 RESTAURACIÓN Y REENCUADERNACIÓN
Para acabar, en un taller de encuadernación vas a necesitar algunas herramientas de restauración cuando te enfrentes a algunos libros que necesiten ser tratados (con o sin reencuadernación). Aquí voy a relacionar las herramientas básicas con las que se trabaja en estos casos.
Espátula de calor
Espátulas
Una herramienta que usarás mucho será la plancha o la espátula de calor. Es como un pirograbado, pero la punta tiene aspecto de espátula curvada, o como una planchita pequeña. Con la plancha (o espátula) puedes injertar papel que necesite calor para pegarse, quitar las cintas adhesivas (que se dejen), estirar papel que se haya doblado o, si quieres, usarla para decorar con foil (en la imagen, puedes ver cómo coloco foil dorado y cuarteado en el canto de un libro). Escoger una herramienta u otra depende del área en el que vayas a trabajar: la espátula para áreas más pequeñas y la planchita para mayores. En cuanto a las espátulas normales, las vas a necesitar para desdoblar áreas que se hayan plegado o pegado con el tiempo (como, por ejemplo, un trozo de piel que se haya introducido por dentro de un lomo...) o para apretar un injerto que acabes de pegar.
Pinza de punta recta
Pinza de punta curva
Para manejar pequeños fragmentos de lo que sea, siempre es bueno tener unas pinzas a mano. Por ejemplo, si cogemos trozos de papel que se hayan roto y los colocamos en su sitio para injertarlo, o trozos de piel para hacer un mosaico, o si necesitamos quitar los tipos calientes de un componedor... Vas a encontrar dos tipos de pinzas en el mercado: unas con la punta curva y otras recta. Con las de punta curva puedes coger el fragmento que sea y, tras colocarlo en su sitio, usar la punta para apretarlo en su lugar y que se fije.
Lámpara con cuello flexible
Gafas-lupa
Otra herramienta muy necesaria, tanto para restaurar como para dorar, es una buena luz, que podamos enfocar a la zona donde estemos trabajando. De igual manera, para ver mejor los detalles y los fragmentos pequeños, necesitaremos de una lupa. Existen lupas incorporadas a una gorra, como si fueran unas gafas e, incluso, hay gafas-lupa, que también tienen luz. Piensa que, si tienes que trabajar con fragmentos muy pequeños, sin estas dos herramientas te sería casi imposible trabajar en condiciones.
Mortero de porcelana
Mascarilla
Si necesitas mezclar bien algunos productos químicos, entonces ten a mano un mortero, a ser posible de porcelana, para que el material no se estropee ni se impregne de los productos que vayas a usar. Y, para terminar, ten a mano una mascarilla, de mayor o menor calidad, dependiendo del estado del libro que estés restaurando. Piensa que los hongos son perjudiciales, y tu salud está por encima de comodidades o vagancias varias.
Y hasta aquí mi repaso de los materiales con los que se trabaja en encuadernación. ¿Los conocías todos? ¿Cuántos de ellos utilizas y para qué? Si sabes de alguno que parezca que falte y que sea necesario, no dudes en decírnoslo en los comentarios, que para eso están.
¡Que pases un estupendo día!












2 comentarios:

  1. tengo curiosidad por saber cómo se llama el hendido que llevan los tipos que se ponen en los componedores para dorar sé que tienen un nombre pero se me ha olvidado es como una guía para que todos los tipos estén igual dispuestos en el componedor un saludo Isabel

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    Respuestas
    1. El "Cran" es la muesca que llevan los tipos móviles

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