TÉCNICAS Y HERRAMIENTAS PARA PLEGAR, HENDIR Y BORNEAR

Aquí estoy, marcando un hendido con una plegadora
y una plegadera
El trabajo de la encuadernación se basa en ciertos actos que se repiten: medir, plegar, cortar, pegar, golpear. Una gran parte del tiemplo, el encuadernador está doblando algo. Esto no es raro si tenemos en cuenta que se vincula el nacimiento de la encuadernación con el primer momento en que se dobló una hoja para convertirla en un pliego. Básicamente, podemos distinguir distintas formas de doblar el material: el plegado, el hendido y el redondeado (o borneado). Para cada uno de ellos existen técnicas de plegado y herramientas distintas que vamos a ver, en detalle, a continuación..

PLEGAR
CON LA MANO
La forma más básica de plegar un papel es con los dedos. Con el lateral del dedo, con la zona almohadillada, apretaremos desde el corte al lomo del pliego, y luego desde el centro a cabeza y pie con el lateral de la uña. Aquí me puedes ver doblando un pliego solamente con las manos:

CON PLEGADERA
Es una de las herramientas que más usa un encuadernador, y se suele convertir en su segunda mano. Existen de muchos tipos. En primer lugar, las podríamos dividir por el material del que están hechas. Cada material tiene un sentido en concreto.
- De hueso: El material más común antiguamente. Por eso en ingles se las llama "bone folder". Se pueden hacer de distintos huesos: de alce y de ciervo en la mayoría de los casos. El hueso es un material estupendo para plegar ya que es resistente y tiene una superficie pulida, sin poros. El hueso nos sirve para pulir, por ejemplo, los laterales de los nervios en el lomo. Si frotamos la piel en estas zonas, nos quedará unas líneas de color más oscuro y brillante.
- De teflón: Sirve para dar con ella sobre materiales como la tela o la piel, sin que salgan brillos (sin embargo, si lo vemos desde otra perspectiva, por esto mismo no sirve para bruñir una superficie, que sí podremos hacer con la de hueso). Su punta tiene una cara curva y otra plana. Tiene que ser un buen teflón para que sea suave (e imprescindible). No vale cualquier plástico cortado que he visto por algunos lugares. Un mal plástico puede estropearse en los bordes, quedando afilado y cortando el material. También me ha pasado que la punta de una mala plegadera se me torcía al pasarla sobre un surco, ya que se iba desgastando según la usaba.
Plegadera de plástico, con marcador
de nervios por detrás
Plegadera de plástico sin mucha forma
- De plástico: Como digo, son de mala calidad porque el material no tiene la suavidad ni la durabilidad de la de teflón. Aunque en algunas tiendas las publiciten como plegaderas de teflón, no se parecen absolutamente en nada. La que se suele ver en tiendas de manualidades es una que tiene una zona trasera para marcar los lados de los nervios del lomo, como si fuera una entenella. Yo no la recomendaría.
Plegadera de madera
Plegadera de ébano
- De madera: como el boj. Tiene que ser de una madera resistente, pero no tiene por qué ser una madera rígida. Por ejemplo, las podemos encontrar hechas con bambú.Las más raras de ver son las de ébano, que se distinguen fácilmente por su color negro (y una superficie muy pulida). Se suelen usar para plegar los grandes pliegos de papel y su tamaño suele ser mayor al resto de las plegaderas.

Plegadera de ágata
Plegadera de metal con empuñadura
de piel
- Metálica: Resiste bien cuando trabajamos con materiales algo calientes. Suele tener las dos caras planas y un mango cubierto. Más que para plegar, suele usarse como un espátula, para colocar elementos o aplanar materiales.
- De ágata: Sumamente rara en el mercado.


Remarcamos la zona plegada con
una parte plana de la plegadera.
Imagen de The spruce
Se pliega la hoja desde la mitad de
la hoja, hacia un lado y hacia el otro.
Imagen de Totenart
Las plegaderas también se pueden distinguir por sus formas. Cada una de estas formas le sirven para algo concreto al encuadernador, no son decorativos. Por ejemplo, una punta plana, en recto, nos puede servir para marcar el pliegue después del plegado (es decir, pasamos otra vez sobre la zona plegada para que la doblez se forme mejor). Además, lo más común es que tenga una forma diferente a cada lado, para darnos, así, una utilidad diferente según la cojamos.
Algunas de las formas más comunes que se ven el mercado son:
Plegaderas en forma de lápiz, de pera,
espátula, en punta o aleta de tiburón
Distintos estilos dentro de un
plegadera con forma de pera
-Con forma de pera. La más común. Una zona sirve para aplanar el papel, y el otro para marcar el plegado, hendir, o rematar un canto.
- Aleta de tiburón. Es una plegadera con forma de un cuarto de círculo, semejante a una aleta de tiburón.
- Con forma de lápiz: Sirve para llegar a lugares complicados.
Hay varias páginas por Internet que se enseñan a hacerte tus propias plegaderas. Aquí tienes algunos ejemplos: en madera, o plástico delrin (que es mas rígido que un plástico normal).
En este vídeo puedes ver explicado el uso de algunas de ellas.
Plegadera que sirve como palanca
Plegadera en curva, para apretar en zonas
curvas del libro, como un lomo redondeado
No siempre las plegaderas se usan para plegar. A veces, por ejemplo, les damos el mismo uso que una espátula. En estos casos, las plegaderas tienen una zona curvada y plana que ocupa casi la mitad de su cuerpo. Una plegadera de este tipo te sirve, por ejemplo, para levantar partes de un libro cuando lo estamos desencuadernando, como cuando tenemos que hacer palanca dentro del lomo para desprender las tapas del cuerpo del libro. La plegadera también sirve para apretar los materiales tras haberlos pegado.
Marcando los nervios con una plegadera
de punta cóncava
Una última funcionalidad de la que ya hemos hablado es la de una marcadora de nervios. Esto lo podemos hacer con el canto de la punta de una plegadera normal, o con una con forma cóncava. Las he visto en teflón pero, como ya he dicho antes, la de hueso llega a gofrar y pulir la piel, lo cual hace que el color cambia en estas zonas, lo que confiere más belleza al marcado.
Además de su forma, las plegaderas pueden tener varias medidas, siendo más o menos grandes. A mí me gusta un término medio, que me entre bien en la mano, pero que no sobresalga mucho. Lo justo para cogerla y poder sujetar la punta con mi dedo índice.
Plegaderas de madera, carvadas y
pintadas
Algunos encuadernadores quieren tanto su plegadera que la decoran profusamente (o pagan por una ya decorada). Las plegaderas se suelen decorar carvándolas (haciendo dibujos rebajando ciertas zonas) o pintándolas.
Como puedes observar, un material que parece tan sencillo, puede tener mil formas y utilidades. Todo es cuestión de dar con la que mejor nos sirva para nuestro trabajo... o ir coleccionando según necesidades o caprichos.

HENDIR
Marcamos un hendido colocando
una regla sobre el material y
pasando la plegadera al lado
Si debemos plegar una hoja más rígida que un papel, a partir del grosor de una cartulina, es mejor hacer un hendido antes de plegar. esto significa que primero marcamos un pequeño surco sobre el material, por donde plegaremos.Hay varias formas de lograr este hendido. La más básica es colocar una regla sobre el material, y luego pasar la punta de la plegadera al lado de dicha regla.
Sin embargo, si queremos que se marque mejor el hendido, sería conveniente que usásemos una plegadora o mesa de plegado. La mesa de plegado está formada por una tabla rectangular que tiene una serie de surcos. Colocaremos la cartulina sobre la mesa y pasaremos la punta de la plegadera por encima de uno de esos surcos. En este vídeo me puedes ver haciendo un hendido con la plegadora y la plegadera:


Mesa de plegado abierta, con zona de
corte añadida

Mesa de plegado cerrada por tres de sus lados
Además de para hendir, las plegadoras son muy útiles para marcar plegados paralelos entre sí como los que se necesitan en un plegado en acordeón. Por esto es interesante que la mesa cumpla tres requisitos; que tenga gran tamaño, que use una medida en centímetros, y que esté abierta por tres lados. Al tener un mayor tamaño, no tendremos que estar moviendo el material para hendirlo a todo lo largo; si tiene una división en centímetros (para los que usamos el sistema décimo universal) nos sirve para sacar unas medidas justas en centímetros; y, por último, que la mesa sólo tenga un borde en uno de los laterales, nos sirve para poder colocar un material grande en ella. No es sencillo encontrar mesas de plegado que cumplan estos requisitos.
Además de para hacer hendidos paralelos, existen otras más especiales que ya se salen de los límites de la encuadernación, como las mesas que valen para marcar líneas en 45º, algo muy necesario en la confección de sobres. Sin embargo, aunque quisiéramos aprovechar estas mesas para otras funciones, no sería posible, ya que tienen tres bordes que impide colocar materiales más grandes que un sobre.

Hendidora-plegadora
Si el volumen de hojas a plegar en nuestro taller es muy grande (como, por ejemplo, si nos dedicamos a hacer álbumes de fotos), entonces deberemos utilizar una hendidora-plegadora manual. En este caso, en vez de una mesa de trabajo con muchos surcos, tenemos un solo surco, mucho más profundo. Y, en vez de usar la plegadora, bajamos el molde superior, que encaja, de arriba hacia abajo, en perpendicular con la mesa. En este caso, es la hoja la que se va desplazando por la mesa, ayudándonos con una escuadra para conseguir las líneas paralelas y escuadradas respecto al borde inferior.
Sin embargo, si no hay dinero para comprar estas máquinas, siempre podemos hacer algún apaño. El siguiente vídeo nos enseña cómo plegar las hojas a la mitad y luego dos pestañas en el corte frontal:
Y aquí podemos ver la estructura que monta para pegar las hojas y las tapas.

O un plegado en acordeón, a base de plegar una solapa e ir pegando hojas.

BORNEAR
Borneador

Metemos el lomo en el borneador, y ponemos
encima la madera para darle forma. Imagen de
www.encuadernador.es
En las encuadernaciones de lomo redondeado y cartoncillo en el lomo, debemos dar forma curva también a este cartoncillo antes de meter el libro en tapas. A esta acción se llama "bornear" o "redondear" el lomo, y hay varias técnicas para llevarla a cabo. Por ejemplo, en el mercado se vende una herramienta llamada "borneador", formado por una zona cóncava (un surco, como en las mesas de plegar, pero mucho más grueso) y una cóncava (un grueso palo de madera). Se suelen vender con tres tipos de ancho en el surco, para lomos más o menos anchos.
Dando forma al lomo en el canto de una
mesa
Otra forma, que yo suelo utilizar, es redondear el lomo pasándolo contra la esquina de la mesa. Un estilo más es el que se conoce como "bornear con bandera", que se realiza con un tubo y una tela, colocando el lomo entre ambos y moviendo la tela para que se redondee la cartulina al rodar el tubo.
En lomo tan rígidos como en un Springback, el lomo redondeado se logra pegando unas capas de papel sobre otras y luego dejarlas secar sobre un molde redondeado (como una madera con esta forma), envuelta para que no pierda la forma. También se puede humedecer un cartón de 1 mm de grosor, se le da forma envolviéndolo dentro de un rollo de material, y dejándolo secar dentro de una prensa horizontal (estilo descrito por Arthur Green, que puedes ver en las imágenes adjuntas).


Y esto es todo. Espero que las explicaciones te sean de utilidad. ¡Un saludo desde Asturias!

2 comentarios:

  1. Hola Eva!!! Siempre nos enseñas cosas nuevas!! Esta excelente!!! Saludos!!

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    Respuestas
    1. No hay de qué, Betty :) Voy preparando los temas para el curso de Principios de encuadernación, que necesita mucha información básica que no encuentro disponible, junta, en otra parte

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